lunes 29 de junio de 2009

Hip Hip from México

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jueves 25 de junio de 2009

Contra lo inédito

Juan Rulfo escribió mucho, muchísimo. Aunque "Pedro Páramo", el "Llano en llamas" ,y uno que otro guión de película, conforman las únicas obras publicadas, mientras vivía, del autor. Sin duda, entre sus bártulos, yacían infinidad de textos; al igual que los icebergs: lo publicado es apenas la punta de una gran montaña de textos.Algunos críticos idiotas lo juzgaban por no publicar más, le preguntaban si se había aterrorizado por el éxito de sus libros; algunos imbéciles especulaban si ya no "podía" escribir. Él, sólo atinaba a responder que sí escribía, incluso les decía que escribía más que antes, pero que ya no publicaba y no pensaba publicar más.Juan Rulfo es el escritor que más admiro, y siempre he creído que el logró la página perfecta: el más grande anhelo de los escritores. Y lo recuerdo con tanto cariño que aún lo sigo releyendo con frecuencia.

Discurro en esta anécdota para hablar de otro escritor que admiro: Julio Cortázar. A veinticinco años de su muerte, me entero que alguien se atreve a publicar algunos textos inéditos del argentino. El libro se llama "Papeles inesperados" y según los mercenarios que los publican es "una curiosidad deslumbrante". Desgraciadamente, hay mucha gente que espera con ansias este tipo de libros "inéditos", llenos de textos que les digan "algo más". Yo no. Yo los aborrezco. No quiero verlos, ni me gustaría saber que existen. Y si hoy hablo de uno es porque creo que ya es hora que alguien levante la voz y comience a señalarlos.


Es tiempo de que los "lectores" respeten a los escritores, y la mejor forma de hacerlo es leyendo sólo lo que ellos quieren compartirnos. Me repugna encontrar a esa clase de lectores que buscan "algo más" que torpemente imaginan que podrán encontrar un mensaje, una señal, una idea. Pues no, para mí eso es profanar una tumba. Entiéndanlo bien, un escritor que se respete querrá como última voluntad que al morir también sean enterrados sus textos. No necesito explicar el por qué. Es cuestión honor.

Yo no quiero saber si García Márquez escribía mejor cuando era joven; o si Vargas Llosa mandaba cartas idílicas con aforismos adolescentes; ni me tranquilizaría saber que Paz tuviera otros textos con los cuales pudiera ganarse un Nobel post-morten. No. Yo los respeto.

A continuación les presento una reseña que escribí para la Gaceta CUCosta y que apareció publicada en su edición de febrero. No acostumbro a publicar en este blog textos que hago en otros lados, pero esta es mi idea de respeto. Y no andar urgando en los cajones ajenos. Ah, y no mantengo herederos perezosos.

Un tal Julio…


“Hay libros que por sí solos son excelentes pero si llegan a encontrar al lector en el momento adecuado entonces se vuelven mágicos”


En un tren que atravesaba Europa, solidarios en su miedo a volar, viajaban tres jóvenes escritores, eran Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez y Julio Cortázar. Los tres iniciaron el Boom de la literatura latinoamericana.

Décadas después, Fuentes y García Márquez inaugurarían la Cátedra Julio Cortázar en honor a su gran amigo; a manera de homenaje permanente.

“Ahora, en Guadalajara, donde hemos instituido la Cátedra Julio Cortázar, García Márquez y yo queremos que el Gran Cronopio compruebe, como lo dijo entonces Gabo, que su muerte fue sólo una invención increíble de los periódicos y que el escritor que nos enseñó a ver nuestra civilización, a decirla y a vivirla, está aquí hoy, invisible sólo para los que no tienen fe en los Cronopios. Deseamos que esta Cátedra refleje los intereses de Julio -literatura, arte, sociedad, política-, que sirva de estímulo a la espléndida juventud universitaria a la que va dirigida, y a la que ahora convocamos”

Coincidimos con las palabras de Carlos Fuentes, los que creemos en el mundo cortazariano no estamos seguros de que esté muerto, ha sido una gran broma del obituario en aquél 12 de febrero de 1984. Nunca se ha ido. En realidad, ronda entre nosotros esperando a que nos comuniquemos con él pero es tan grande nuestra torpeza que aún no lo logramos; como antes no sabíamos que los gatos son teléfonos.

Cualquier tipo de elogio sale sobrando, a estas alturas; resultaría inútil pretender homenajear a Cortázar haciendo un recuento de su obra, que es muy vasta. Sé que los asiduos seguidores de Julio estarán de acuerdo en que omita esa información que, el lector algo enterado tiene la obligación moral de saltar y, sólo sería complemento para otro tipo de lector. Una forma mejor de homenaje es recomendarlo a nuevos lectores, que es lo que ahora procuro hacer, aunque limitado de espacio, con una de sus mejores obras.

Con Rayuela, una anti-novela que logró transformar la literatura, que fue una gran sacudida surrealista. Hay libros que por sí solos son excelentes pero si llegan a encontrar al lector en el momento adecuado entonces se vuelven mágicos, por ejemplo: “El origen de la vida” de Alexander Ivánovich Oparin, ha sido gran detonador en muchos biólogos que han decidido elegir tal profesión a partir de esa lectura. Creo no equivocarme si digo que Rayuela se trata de un libro para los jóvenes principalmente, por retratar la libertad, el hastío de la costumbre; donde Horacio Oliveira encarna un héroe o anti-héroe en la usanza de Cortázar, acostumbrados a ser perseguidores (El perseguidor, 1967). Lo acompañamos en su búsqueda, en su navegar por ríos metafísicos; sus problemas con La Maga, las discadas con los del Club, los libros de Morelli, la repatriación.


A(r)mar el cielo



Al publicar “Rayuela”, resultaba extraño para el lector un libro que incluía un tablero de lectura. Pero la innovación que pretendía Julio Cortázar no terminaba, pretendía ir más allá: abría una pluralidad de lecturas. Si decide leer de manera tradicional, el libro terminaría en el capítulo 56 que abarca “Del lado de allá” y “Del lado de acá”; si decide utilizar el tablero iniciará en el capítulo 73, aunque el autor explica que puede prescindir de esos textos sin sentir “remordimientos”, alternando los capítulos “De otros lados” con los convencionales, y terminando con un ping-pong infinito entre el capítulo 58 y 131.

Cortázar quería “Intentar un texto que no agarre al lector pero que lo vuelva obligadamente cómplice al murmurarle, por debajo del desarrollo convencional, otros rumbos más esotéricos. Escritura demótica para el lector-hembra (que por lo demás no pasará de las primeras páginas, rudamente perdido y escandalizado, maldiciendo lo que le costó el libro), con un vago reverso de escritura hierática” Capítulo 79, notas de Morelli.

Acuñar el término de “lector-hembra” le valió algunos críticas por supuesta misoginia; aunque Cortázar buscaba referirse al lector pasivo, al que sólo busca lo anecdótico con todo el tradicionalismo del lenguaje. También, en su momento, se criticó su obra por considerar que incluía textos que debían ir al margen de la obra. Sin embargo, Cortázar deseaba una novela que incluyera “todo”. Y lo logró.

Cortázar, gran amante del Jazz, consiguió representar la vida libre de París

Sin embargo, aunque no aceptemos que sus restos descansan en el cementerio Montparnasse desde el 14 de febrero de 1984, su memoria sigue viva en las manías de Lucas, la búsqueda de Horacio Oliveira o la interminable historia de Morelli, sus alter ego.


Juan José Mérida Cruz.

En recuerdo del XXV Aniversario del último gran viaje de Julio Cortázar.

Minutas:


-En realidad, los mexicanos reímos poco.

-Terminé de leer el libro de Pierre Charpenne, dos conclusiones: este país siempre ha sido un desastre y, si quieres colonizar un territorio, no traigas intelectuales (franceses).

- "Yo entresueño, buzo de lavabos"


domingo 7 de junio de 2009

“No cierran por orgullo”


Lo repito. De los pocos lugares que he podido conocer, o fugazmente vivir, considero a Puerto Vallarta la tierra más bonita. De verdad que este lugar es privilegiado en cuanto a belleza natural. Aquí se vive tranquilo, sin muchas preocupaciones. Por algo se autodenominaba “La ciudad más amigable del mundo” (sic.), compitiéndole el título a otros centros turísticos como Río de Janeiro, San José y Madrid. No huelga decir que mis mejores amigos los he hecho en esta tierra. Sin embargo, hoy tengo que poner el dedo en la llaga; lo digo sin encono y en tono calmado, este paradisíaco puerto, quizá por tanto calor, provoca una apatía en sus habitantes al grado de ser la indiferencia el mayor defecto de los vallartenses. Saben que su ciudad es hermosa, pero ese no es un logro de los valalrtenses sino de la naturaleza.

Por obvias razones, el turismo es tema inalienable a Puerto Vallarta, no obstante, este sector había venido inflando tanto este destino turístico que hoy se lleva entre las patas a sus crédulos pobladores. Abatidos por la pobre economía. Antes de que alguien se apresure a refutar con que la crisis turística es debido a la Influenza A, el narcotráfico, o cualquier otra falta de apoyo del gobierno, les pido me den tiempo, dejemos a un lado la soberbia y analicemos de forma tranquila.
Quienes me conocen saben que no hablaría de turismo, para empezar no soy experto, entre otras razones, porque me aburren los lugares comunes, y el turismo es eso, un lugar común. Aunque en anteriores ocasiones había criticado las imprecisiones históricas de este puerto o, ¡caray!, el apropiamiento cultural para venderlo al turista ingenuo (un galeón español que ofrece espectáculo pirata, unos voladores de Papantla sobre el malecón, o unas supuestas pirámides prehispánicas), no lo señalaba por molestia sino por querer corregir errores que impiden crear una verdadera identidad para el vallartense. Que conste que tampoco me molesta el exceso de mercancías chinas que copan los puestos y mercados “artesanales”.

Así pues, si hoy hablo del turismo en Vallarta, es porque este tiempo de crisis es el momento indicado para replantearnos el manejo que le estamos dando al principal motor de la economía en la región. Mi percepción es que se ha ido inflando este destino, tanto que hoy le impide competir con destinos emergentes o simplemente no logra consolidarse. Vamos, me refiero a que en Puerto Vallarta sólo se dio prioridad al sol y la playa – muy bonitos, no lo niego- y se descuidó el diversificar la oferta para el turista. También, durante mucho tiempo, se descuidó al turismo nacional. Priorizando las visitas de gringos de clase media o jubilados. En la última temporada alta (Semana Santa) antes del declive, los restauranteros, hoteleros, vendedores y todo el gremio turístico, renegaban a más no poder del turista nacional, echaban pestes: “no deja propinas”, “pide muchas atenciones” (sic.), “no es de alto nivel”, “provocan suciedad” Son estos mismos comentarios los que contradicen a los turisteros que hoy ruegan tener visitantes y lanzan una campaña para atraer al turismo nacional –sí, ese mismo que desdeñaban-.

De poco le sirve a Puerto Vallarta jactarse de ser el “segundo destino más importante” del país si no puede demostrarlo, actualmente los demás destinos turísticos diversificaron su oferta y se especializaron al grado de desplazar este puerto. Hoy Playa del Carmen tiene uno de los mejores festivales de jazz, consolidado internacionalmente; Acapulco mantiene sus festivales culturales; las playas de Oaxaca se posicionan como el mejor destino para los turistas europeos; Chiapas está empezando a explotar sus destinos: y ni se diga Cancún, se promociona solo.

Voy a cerrar con unas declaraciones de Alberto Pérez González, presidente de la Canirac, que resumen mucho de lo que intento explicarles. Primero comenta que “desafortunadamente poco puede hacer una Cámara (de turismo) cuando la economía de una ciudad está caída” Y después confiesa que “si algunos establecimientos no han cerrado es por puro orgullo”. Más adelante reconoce que deben recapacitar y ver si efectivamente los precios que cobraban “eran reales o nos acostumbramos a irlos subiendo poco a poquito” En términos generales, me gustaron las declaraciones de este señor, por fin alguien empieza a reconocer la soberbia con que se conducía este centro turístico. Lo único que le falló fue declarar que Puerto Vallarta debería ser reconocido internacionalmente como de “alta gastronomía”. Pues no, en Vallarta podrá haber restaurantes lujosos –y carísimos- pero eso no lo coloca como alta gastronomía; no produce algo original. Dudo que un turista europeo quiera viajar 12,000 kilómetros para entrar a un restaurante de comida francesa, o que un sudamericano venga a un pueblo del pacífico a probar cortes de carne “argentinos”.
Es hora de replantearse los errores y crearse una identidad como destino. A mi parecer, ese es el primer asunto que nos debe ocupar. O podemos seguir igual y sólo hacer un concierto.
**Días después de escribir este post, apareció una entrevista en un diario local, que viene a redondear algo de lo que intento señalar.
Minutas:

-No soy bueno en el Microdancing

-¿Para cuándo el Nobel a Vargas Llosa?

-No ayuda a sentirse único el enterarse de que existen otros tres sujetos con el mismo nombre: uno en Guatemala y los otros en España.



miércoles 3 de junio de 2009

Estampas animales

Los alemanes son reconocidos por su gran disciplina, o también, según recuerdos de otras personas, en especial judíos, por el vergonzoso holocausto. Hace nueve años un hombre saltó la cerca que protegía la jaula a cielo abierto de los osos polares, tal vez intentaba suicidarse. En diciembre pasado, dos días antes de Noche Buena, un hombre llegó al mismo zoológico y se detuvo a ver a los mismos animales, los observó detenidamente y, ignorando el letrero de ¡Achtung Lebensgefahr! Se lanzó al mismo lugar que su compatriota. Los guardias intentaron rescatarlo sin mucho éxito. El tipo no quería salir de la jaula. Cuando por fin lograron sacarlo, incólume por cierto, declaró que se sentía solo y pensaba que el oso estaba en la misma situación. No hace más de un mes que una mujer también se arrojó en el mismo zoológico, en Berlín, a la misma zanja de los osos polares. Fue rescatada, no sin algunos rasguños. Al parecer farfulló un débil auf wiedersehen antes de lanzarse. Estoy empezando a creer que en Alemania ronda una desesperante soledad.



Supongo que el palenque es uno de los grandes espectáculos inventados por el hombre; pese a las contrarias opiniones de algunos ambientalistas. El gallo de pelea es el animal más parecido al hombre, entre aleteo y aleteo, lucha hasta derrotar al rival; no obstante con batir al contrincante, puede seguir picoteando al perdedor aún después de yacer inerte. Quizá por el simple placer de hacerlo, supongo.
En una ocasión, un gallo ganador quedó terriblemente herido, el ojo izquierdo le había sido casi arrancado y pendía solo del nervio óptico, su criador en buen gesto le cortó el órgano colgante mientras el gallo se mantenía estoico: no mostró rastro de dolor. A la mañana siguiente, en el corral, persiguió algunas gallinas logrando “pisar” a todas. Quizá haya gente que vea este acto sexual como una flagrante violación a la gallina. Pobrecita. Inocente gallo.


Minutas:

- Cuando se empieza a agarrar cierta técnica es hora de decir adiós

- Dentista. “¿Un doctor para los dientes? ¿Qué sigue, un abogado para el cabello?”: Nelson.

jueves 21 de mayo de 2009

Suerte, carnal

Discúlpame Carnal. No tengo mucho que decir. Lamento no haber ido a despedirte, no tengo justificación. En estos momentos debes estar instalándote. Ánimo, en un mes nos vemos.
Te dejo una vaca para el asado.



Minutas:

- Una mala tarde la tiene cualquiera

- ¿Cuántos economistas se necesitan para cambiar un foco? Ninguno. El foco no necesita ser cambiado y en caso contrario la fuerza del mercado se encargaría