miércoles 3 de febrero de 2010

Vivimos de turistas tontos

La mejor forma de disfrutar un viaje es ser un tonto. Aunque parece obvio que siendo idiota se vive más feliz. Si se quiere gozar de un nuevo lugar, lo mejor es desconocerlo por completo. Lo acabo de comprobar en mi reciente viaje: la cultura general te arruina el factor sorpresa.

Siempre es horrible comprobar que conocemos enterito el spitch del guía de turistas. "Que los indígenas acostumbraban hacer tal ritual.." ya lo sabía; "que estamos frente a una especie endémica", no me extraña; "que aquí se recibió a los refugiados de tal país", ajá, ahí llegó parte de la familia; es en esos momentos cuando más se puede lamentar haber terminado la educación primaria y conocido las enciclopedias, las láminas, ¡un atlas!.

Aunque lo extraordinario de las maravillas naturales es que nunca acaban con la sensación de asombro, en los destinos turísticos no sólo de naturaleza -cascadas, lagunas, playas- viven los turistólogos. Y es entonces cuando se empiezan a explotar otros aspectos, algo que suelen llamar "patrimonio cultural", por ejemplo, platillos típicos, leyendas, héroes locales, visitas famosas, algún monolito blanco y punteagudo, una sangrienta batalla, etcétera. Por eso, cuando uno conoce de antemano esos pormenores, la visita se vuelve aburrida. Sobre todo, disminuye nuestro interés si se conoce una mejor versión que la del guía chovinista.

Pertenezco a una especie que voy a bautizar como los "Traveler" (en honor a cierto personaje de un famoso libro), aquellos que viajamos poco, empero, "conocemos" mucho. Somos los que apenas y conocemos los pueblos con los que colinda nuestra ciudad,; que a lo mucho y llegamos a la capital de nuestro estado o provincia; y que jamás hemos salido de nuestro país, no obstante, tenemos en una bitácora mental tantas ciudades como pocos pueden imaginar. Lo sabemos todo: efemérides, santos patronos, hijos ilustres, climas, precios. Somos el azote de los guías; todo sin antes haber puesto un pie en la ciudad inquirida.

Hoy, osea en este momento, mientras tecleo esto, parecerá fácil "saber todo" sobre algo. Pero el buen Traveler es anterior a la edad de la web. Lo único que cambió en esta edad de páginas especializadas y foros es la aparición de google street. Lo que para el hombre promedio es una maravilla de internet, para el buen Traveler representa el último arruinador de sorpresa, como antes lo fueron las postales o la cartografía.

Así como antes uno podía saberse toda una ficha "biográfica" de una ciudad, pero se conformaba con sólo dar vagas referencias de parques y plazas, ahora, con esta aplicación, ya podemos dar referencias de un restorán entre Avenida Rivadavia y Ayacucho; o también podemos estar seguros de dónde queda la estación más cercana a la Rue Ancelle. No podremos disfrutar de la buena anécdota de perdernos en una ciudad nueva, yo mismo sentí la seguridad que da saberse orientado en un lugar en el que no vives.

Mi conclusión, sin ánimo de ofender: los tontos son los mejores turistas. Disfrutan más sus viajes pues, al ignorar mucho, todo es nuevo, además, hacen más fácil la vida de la gente que vive del turismo -no por dejarse timar con cuentas sobregiradas, joyas de fantasía o tiempos compartidos- ya que se tragan cualquier historia. Puerto Vallarta ha sido el gran beneficiado de estos turistas tontos que jamás cuestionan por qué hay voladores "de Papantla" en un malecón del Pacífico; o por qué un barco pirata da un show con rituales aztecas; o por qué se venden réplicas de cabezas olmecas en un vivero y no en una selva de Tabasco.

Los turistas tontos son más felices que nosotros los Traveler.

Minutas:

-Modas: unos quieren convertirse en vampiro, otros en hombre lobo, nadie en gente honesta.

viernes 22 de enero de 2010

Sur 2 x 4

Viajar por el sur del país es maravilloso, los paisajes son muy bonitos, se come riquísimo, es otra atmósfera. Aunque, claro, se repite el panorama de pobreza y desigualdad que hay en todas la ciudades de la república.

Escribo desde Coatzacoalcos, Veracruz, mañana regreso a Puerto Vallarta después de una travesía que me llevó hasta Villahermosa, Tabasco, tocando como puntos intermedios Córdoba, el Puerto de Veracruz y Catemaco. Acá no conozco nada, no estoy empapado de los problemas habituales de vivir en cierto lugar: no conozco el nombre del presidente municipal, no sé si se cometen muchos robos o si hay alguna calle que necesite asfaltarse. ¡Qué tranquilidad ser turista!

Yo nací en el sur del país, soy porteño de Coatzacoalcos; sin embargo, a los 5 años me fui a vivir a Puerto Vallarta y desde ese momento pocas veces tuve la oportunidad de regresar. Apenas volví en el 2001 y una vez más hace un poco más de 2 años. Quizá esa sea la razón de que sienta algo especial cuando visito Veracruz.

Cuando, llegué al Puerto de Veracruz casi sentí que la ciudad me cantaba “Vos sabés, cómo te esperaba, cuánto te deseaba, no, si vos sabés” De verdad que hay un clic entre este Estado y yo. He recorrido 1, 758 kilómetros grandiosos. Ha habido de todo: viaje de mochilero en la caja de una camioneta, viajes en autobús, tiendas de campaña, hoteles decentes con televisión de cable y agua caliente, hoteles con una cama y una ventana nomás, personas extrañas y simpáticas y algunos hijos de puta. En general, todo bien.

Coatzacoalcos también me recibe bien. Aquí están muchos de mis mejores recuerdos de la infancia. Mucha familia. Quizá esta ciudad, sin saberlo, sea la razón de que me guste escribir. Siempre la he tenido en mi mente y la he revivido en palabras cientos de veces. Hay una canción que cuando estoy en Vallarta siempre me hace sentir bien, pero acá me triplica las emociones. “Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno. Son las mismas que alumbraron con su pálido reflejo hondas horas de dolor. Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor”. La vieja calle donde el eco dijo: “tuya es su vida, tuyo es su querer”, bajo el burlón mirar de las estrellas que con indiferencia hoy me ven volver”.

Después les estaré contando todas las anécdotas, que son muchísimas y valen al menos un post cada una.

Minutas:

-Enorme joya. Aprendan.

-Rythme, la mélodie et le temps...