No he podido aprender un segundo idioma. Mis intentos se han quedado en saber algo de francés e inglés, en realidad muy poco, para ser honestos. Por lo menos, tengo el presentimiento, entiendo bien el español. El ritmo, las pausas y el terreno de juego. Por lo anterior les sorprenderá que hace casi dos semanas, en medio de un encuentro de escritores, me invitaron a un taller-conferencia sobre traducción.
Mi invitación llegó gracias a una maestra argentina que sabe de mi quejosidad: la desesperación por las traducciones españolizadas o consensuadas/genéricas para latinoamérica. Y es que si bien no tengo nada en contra de las traducciones españolas (mucho tiempo fui fanático de revistas de música y literatura españolas), me desespera bastante no sentir la lectura. Y quién mejor que Marco Antonio Campos para explicar sobre las buenas traducciones. Así pues, en el taller-CONFERENCIA había traductores de oficio y estaban representadas todas las raleas de escritores, que supongo sí sabían otro idioma no como yo.
Me explico: la traducción no sólo debe interpretar o dar a entender el texto. Creo que la traducción -la literaria, que es la que me (nos) interesa- es un trabajo bastante difícil. Tomar la voz de la otra persona para decir lo mismo sin perder el mensaje y al mismo tiempo reescribir sin quitar sin sobrar. Perdonen que me apasione y quizá hasta me contradiga pero el ejercicio de traducción lo veo como algo serio.
A pesar de que me gustan autores extranjeros o clásicos, no se me quita ese prurito de no entender. Ahí es donde ayudan las buenas traducciones. Y les repito, no es por la traducción española (leo con gusto a Camilo José Cela a Enrique Vila-Matas, etcétera) o no-mexicana. Por ejemplo, va más allá de elegir entre las palabras tonel, barril, cuba o barrica para traducir The Cask of Amontillado. Espero entiendan.
Entonces, Marco Antonio Campos despejó dudas sobre algunos tópicos de la traducción. Aunque lo que más agradecí fueron los comentarios sobre el zahir que se ha vuelto traducir a Mallarmé o los infortunios que han pasado las traducciones de Pedro Páramo. Al final de su charla me acerqué a hacerle una entrevista para el medio en el que trabajo; por distintos motivos, ya no tuve oportunidad de transcribir el audio y no fue publicada. Aquí se las presento en exclusiva.
Los grandes grupos editoriales han descuidado la traducción, ¿no cree?
Muchas de las editoriales tienen sus traductores profesionales, o sea los que trabajan a destajo. Usted puede encontrar, sobre todo en Europa, gente de 40 años que tiene más de 100 libros traducidos. Entonces ocurre que terminan de traducir el libro y ya dejan de pensar en ese libro y ya están pensando en el otro.
Traducción mecanizada, digamos...
¡Es una forma de vida que tienen! Viven de la traducción, alcanzan a vivir de la traducción y mientras más trabajen más ganarán.
Como el corrector de estilo...
Exacto, exacto. Sí, digamos. Entonces es muy apreciable eso, sobre todo cuando se ha sido editor y necesitas un trabajo urgente, por ejemplo, en el que no se pierda tanto. Pero un libro de poesía yo no lo pagaría a destajo.
¿Habría que recuperar la traducción de autor, entonces?
La hay, la hay. Hay muchos ejemplos. Ojalá hubiera grandes poetas o muy buenos poetas que se dedicaran más a la traducción. México y Argentina siempre han tenido muy buena traducción de la poesía y de la novela y de la literatura en general. Cosa que no ha tenido España.
Sí, a eso me refería: las editoriales españolas están estandarizando ese trabajo...
Acuérdese del caso de Cansinos Assens, el maestro de Borges, del que hablaba también, usted lea Las mil y una noches y la obra de Dostoievski, es una manera de que lo espanten de leer: son farragosas, parece que escriben todo el tiempo con el diccionario. Ahora han mejorado mucho las editoriales españolas; también hay que recordar los 40 años del franquismo y en ese caso las dos capitales de la traducción y de las editoriales eran Buenos Aires y ciudad de Mexico, ahora es España.
Empiezo.
Minutas:
+Twitter deja cosas buenas.
+Tengo un sentimiento. Ah raza.
+Nostalgia por los trenes. Me gusta.
+Para los que les gustan los números cerrados este es el post 100. Festejaremos.
+Ternurita.
+Mi comunicado fue replicado -con ligeros cambios- en varios medios del país. Quizá el más relevante fue este. Así se deben sentir las madres que ven a sus hijos famosos.
Mi invitación llegó gracias a una maestra argentina que sabe de mi quejosidad: la desesperación por las traducciones españolizadas o consensuadas/genéricas para latinoamérica. Y es que si bien no tengo nada en contra de las traducciones españolas (mucho tiempo fui fanático de revistas de música y literatura españolas), me desespera bastante no sentir la lectura. Y quién mejor que Marco Antonio Campos para explicar sobre las buenas traducciones. Así pues, en el taller-CONFERENCIA había traductores de oficio y estaban representadas todas las raleas de escritores, que supongo sí sabían otro idioma no como yo.
Me explico: la traducción no sólo debe interpretar o dar a entender el texto. Creo que la traducción -la literaria, que es la que me (nos) interesa- es un trabajo bastante difícil. Tomar la voz de la otra persona para decir lo mismo sin perder el mensaje y al mismo tiempo reescribir sin quitar sin sobrar. Perdonen que me apasione y quizá hasta me contradiga pero el ejercicio de traducción lo veo como algo serio.
A pesar de que me gustan autores extranjeros o clásicos, no se me quita ese prurito de no entender. Ahí es donde ayudan las buenas traducciones. Y les repito, no es por la traducción española (leo con gusto a Camilo José Cela a Enrique Vila-Matas, etcétera) o no-mexicana. Por ejemplo, va más allá de elegir entre las palabras tonel, barril, cuba o barrica para traducir The Cask of Amontillado. Espero entiendan.
Entonces, Marco Antonio Campos despejó dudas sobre algunos tópicos de la traducción. Aunque lo que más agradecí fueron los comentarios sobre el zahir que se ha vuelto traducir a Mallarmé o los infortunios que han pasado las traducciones de Pedro Páramo. Al final de su charla me acerqué a hacerle una entrevista para el medio en el que trabajo; por distintos motivos, ya no tuve oportunidad de transcribir el audio y no fue publicada. Aquí se las presento en exclusiva.
Los grandes grupos editoriales han descuidado la traducción, ¿no cree?
Muchas de las editoriales tienen sus traductores profesionales, o sea los que trabajan a destajo. Usted puede encontrar, sobre todo en Europa, gente de 40 años que tiene más de 100 libros traducidos. Entonces ocurre que terminan de traducir el libro y ya dejan de pensar en ese libro y ya están pensando en el otro.
Traducción mecanizada, digamos...
¡Es una forma de vida que tienen! Viven de la traducción, alcanzan a vivir de la traducción y mientras más trabajen más ganarán.
Como el corrector de estilo...
Exacto, exacto. Sí, digamos. Entonces es muy apreciable eso, sobre todo cuando se ha sido editor y necesitas un trabajo urgente, por ejemplo, en el que no se pierda tanto. Pero un libro de poesía yo no lo pagaría a destajo.
¿Habría que recuperar la traducción de autor, entonces?
La hay, la hay. Hay muchos ejemplos. Ojalá hubiera grandes poetas o muy buenos poetas que se dedicaran más a la traducción. México y Argentina siempre han tenido muy buena traducción de la poesía y de la novela y de la literatura en general. Cosa que no ha tenido España.
Sí, a eso me refería: las editoriales españolas están estandarizando ese trabajo...
Acuérdese del caso de Cansinos Assens, el maestro de Borges, del que hablaba también, usted lea Las mil y una noches y la obra de Dostoievski, es una manera de que lo espanten de leer: son farragosas, parece que escriben todo el tiempo con el diccionario. Ahora han mejorado mucho las editoriales españolas; también hay que recordar los 40 años del franquismo y en ese caso las dos capitales de la traducción y de las editoriales eran Buenos Aires y ciudad de Mexico, ahora es España.
Empiezo.
Minutas:
+Twitter deja cosas buenas.
+Tengo un sentimiento. Ah raza.
+Nostalgia por los trenes. Me gusta.
+Para los que les gustan los números cerrados este es el post 100. Festejaremos.
+Ternurita.
+Mi comunicado fue replicado -con ligeros cambios- en varios medios del país. Quizá el más relevante fue este. Así se deben sentir las madres que ven a sus hijos famosos.

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